Cambiar de administrador de fincas puede ser una decisión muy positiva para una comunidad, pero conviene hacerlo con orden. Antes de votar el cambio, la junta debe tener claro qué documentación existe, qué problemas están abiertos y qué espera mejorar con el nuevo servicio.
Estado de cuentas y saldo real
Lo primero es revisar si las cuentas están actualizadas. El saldo bancario, los recibos pendientes, las deudas de propietarios y los pagos a proveedores deben estar claros antes de iniciar la transición.
- Saldo de cuentas bancarias.
- Relación de propietarios con recibos pendientes.
- Facturas no pagadas o pendientes de contabilizar.
- Presupuesto aprobado y grado de ejecución.
Contratos vigentes de la comunidad
Limpieza, ascensor, seguros, mantenimiento, electricidad o conserjería pueden condicionar mucho la gestión diaria. Al cambiar de administrador es recomendable tener localizados contratos, vencimientos, precios y condiciones de salida.
Incidencias abiertas
Muchas comunidades cambian de administrador porque sienten que los asuntos se quedan parados. Por eso es importante listar averías, reclamaciones, obras pendientes, conflictos y comunicaciones relevantes antes del traspaso.
Actas y documentación legal
Las actas de junta, estatutos, normas internas, libro de actas, pólizas y certificados deben entregarse correctamente. Una transición ordenada evita semanas de bloqueo y permite que el nuevo administrador trabaje desde el primer día.
En EDOMUS acompañamos el cambio de administrador con una revisión inicial para que la comunidad no pierda información ni continuidad.




